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sábado, 30 de julio de 2011

Primero Manhattan, después Berlín

Me condenaron a veinte años de hastío
Por intentar cambiar el sistema desde dentro
Ahora vengo a desquitarme
Primero conquistaremos Manhattan
Después conquistaremos Berlín


(Manhattan, de Enrique Morente, versión de Manhattan de Leonard Cohen)


De traslado al aeropuerto en el coche de un cliente por Madrid, escuchábamos esta canción del difunto Morente. Me quedé perplejo con la reflexión que me lanzó:


creo que esta este es el himno de muchos INNOVADORES, una raza de empleados que suele luchar contra el status quo de las organizaciones,  a menudo talento no-gestionado, desheredados, emprendedores internos. Como dice la canción, condenados al hastío ...de los resultados a corto plazo, de la mediocridad sin límites. 


Todo el mundo habla de innovación, pero nadie gestiona el talento de los innovadores. Si tiene innovadores en su organización, tiene talento y como tal, requiere políticas de gestión de personas diferenciadas. Por cierto, las personas con talento son los activos críticos de la organización y deben manejarse a nivel directivo. Delegar esta gestión en RRHH o a otros niveles no directivos, espanta al talento.

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